El Oktoberfest es el festival popular más grande del mundo, con más de 200 años de historia y un vínculo indisoluble con la tradición cervecera bávara. Conocer su origen, sus rituales y las cervezas que lo definen permite disfrutarlo —o recrearlo en casa— con mucho más sentido.

Imagen de Oktoberfest: historia, tradiciones y cómo celebrarlo en casa

Cada año, entre finales de septiembre y principios de octubre, Múnich recibe a más de 6 millones de visitantes en la Theresienwiese, el prado que lleva el nombre de la princesa que inspiró la celebración original. Pero el Oktoberfest no nació como un festival de cerveza, sino como una fiesta civil, y su transformación en el evento cervecero de referencia mundial es una historia que vale la pena conocer antes de abrir la primera jarra.

El origen del Oktoberfest

El primer Oktoberfest tuvo lugar entre el 12 y el 17 de octubre de 1810, como celebración de la boda del príncipe heredero Luis de Baviera con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Los festejos incluyeron carreras de caballos en los campos extramuros de Múnich, que desde entonces se conocen como Theresienwiese —pradera de Teresa— o simplemente la Wies’n.

La fiesta se repitió al año siguiente, y al siguiente, incorporando atracciones de feria, puestos de comida y, de forma progresiva, cerveza. No fue hasta 1818 que aparecieron los primeros vendedores de cerveza, y no hasta finales del siglo XIX cuando las grandes carpas —las Festhallen— se convirtieron en el centro del evento. Hoy el Oktoberfest dura entre 16 y 18 días, con acceso libre y sin cobro de entrada, y solo seis cervecerías de Múnich tienen licencia para servir cerveza en el recinto oficial: Augustiner-Bräu, Hacker-Pschorr, Hofbräu München, Löwenbräu, Paulaner y Spaten. Cualquier otra marca queda fuera, por reconocida que sea.

Las cervezas que definen el festival

Hablar del Oktoberfest implica hablar de dos estilos concretos que han marcado la fiesta en diferentes épocas.

La Märzen, el estilo original

La Märzen —llamada así porque se elaboraba en marzo (März en alemán) para aprovechar el frío invernal y almacenarla en cuevas durante el verano— fue el estilo dominante del Oktoberfest durante más de un siglo. Es una lager ámbar de fermentación baja, con cuerpo medio-alto, un perfil maltoso que recuerda al pan tostado y al caramelo, y un amargor moderado que no compite con la comida. Su graduación oscila entre 5,5% y 6,3% ABV. La Spaten Ur-Märzen es el referente histórico; Paulaner Oktoberfest Märzen y Hacker-Pschorr Original Oktoberfest son otras opciones bien distribuidas fuera de Alemania. El uso intensivo de malta Munich es lo que da a estas cervezas su color cobrizo característico y su perfil aromático a cereal dulce.

La Festbier, el estilo moderno

A partir de la década de 1970, las cervecerías empezaron a servir una versión más clara y accesible, conocida como Festbier. Con una graduación similar —entre 5,8% y 6,3% ABV— pero un color dorado pálido y un cuerpo más ligero, la Festbier permite beber durante más horas sin saturar el paladar. Hoy es el estilo mayoritario en las carpas del Oktoberfest. Si ya conoces la diferencia entre lager y ale, entenderás de inmediato por qué ambos estilos comparten esa claridad y esa textura limpia sin ésteres frutales: los dos son lagers de baja fermentación.

Los rituales que dan sentido a la fiesta

El Oktoberfest tiene tradiciones que sobreviven porque cumplen una función real, no por folclore decorativo.

  • O’zapft is! El alcalde de Múnich golpea el grifo del primer barril para abrir el festival. Solo cuando él sirve la primera jarra comienza oficialmente la Wies’n.
  • El Masskrug. La jarra de un litro —de cerámica o de vidrio— es el formato estándar de servicio. En el Oktoberfest se bebe de un litro; no existen medias pintas.
  • Lederhosen y Dirndl. La vestimenta tradicional bávara no es un disfraz para turistas. Las cintas del delantal del Dirndl tienen un código no escrito: anudadas a la izquierda indican que la mujer está soltera; a la derecha, comprometida o casada.
  • Ein Prosit der Gemütlichkeit. Este brindis a la camaradería se repite varias veces por hora en las carpas, coordinado por las bandas de música en directo. La Gemütlichkeit —esa mezcla intraducible de comodidad, calidez y sentido de pertenencia— es el espíritu que lo une todo.

Cómo celebrar el Oktoberfest en casa

No hace falta volar a Múnich para disfrutar de la experiencia con rigor. Con las cervezas adecuadas, la comida correcta y algo de música bávara, es posible replicar la esencia de la Wies’n en cualquier mesa.

Las cervezas que no pueden faltar

Consigue al menos dos estilos: una Märzen y una Festbier. Paulaner, Spaten y Hofbräu tienen distribución en España, México, Argentina y Colombia. Si optas por artesanales locales, busca etiquetas que declaren el estilo en la botella; varias cervecerías producen Märzen de temporada entre agosto y octubre. Como alternativa de trigo, incluye también una Hefeweizen: el trigo bávaro sin filtrar es un clásico de los biergarten alemanes y complementa especialmente bien los platos de salchicha. Sirve siempre en jarra grande, a entre 7 °C y 9 °C: demasiado fría apaga los aromas de la malta; demasiado templada colapsa la espuma antes de llegar al fondo.

La comida

El maridaje del Oktoberfest no es sofisticado, pero sí preciso:

  • Brezeln (pretzel): el nudo de pan con sal gruesa es el acompañante natural de la Märzen. La sal potencia el dulzor de la malta.
  • Weißwurst: salchicha blanca bávara de ternera y cerdo, hervida, que se come sin piel y con mostaza dulce.
  • Hendl: pollo a la brasa, crujiente por fuera y jugoso por dentro, que marida bien con la Festbier por su ligereza y carbonatación limpia.
  • Obatzda: crema de queso camembert, mantequilla, pimentón y cebollino; va untada sobre el pretzel.
  • Sauerkraut: chucrut fermentado que equilibra la riqueza grasa de las salchichas y limpia el paladar entre sorbo y sorbo.

El ambiente

Pon música de banda de viento bávara de fondo: el ritmo de polka y la dinámica de los brindis grupales forman parte de la experiencia tanto como la cerveza. Brinda siempre mirando a los ojos —costumbre arraigada en la cultura bávara— y di Prost antes de beber. Si quieres llevar el detalle hasta el final, consigue un Masskrug de litro: la ceremonia de chocar jarras grandes cambia completamente la sensación del brindis.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra el Oktoberfest?

El Oktoberfest tiene lugar cada año entre finales de septiembre y principios de octubre en Múnich, Alemania. Dura entre 16 y 18 días, con el inicio oficial marcado por el alcalde al golpear el primer barril el penúltimo sábado de septiembre.

¿Qué cerveza se bebe en el Oktoberfest?

Las cervezas oficiales del Oktoberfest son la Märzen y la Festbier, elaboradas exclusivamente por las seis cervecerías autorizadas de Múnich: Augustiner, Hacker-Pschorr, Hofbräu, Löwenbräu, Paulaner y Spaten. La Festbier, de color dorado y cuerpo ligero, es hoy la más servida en las carpas.

¿Qué diferencia hay entre Märzen y Festbier?

La Märzen es una lager ámbar de cuerpo medio-alto, con perfil maltoso a pan tostado y caramelo, y una graduación de entre 5,5% y 6,3% ABV. La Festbier es más clara, de color dorado pálido y cuerpo más ligero, con graduación similar pero un carácter más refrescante que permite beberla durante más horas sin saturar el paladar.

¿Cómo puedo celebrar el Oktoberfest en casa?

Consigue una Märzen y una Festbier de marcas como Paulaner, Spaten o Hofbräu, sírvelas en jarra de litro a entre 7 °C y 9 °C, y acompáñalas con pretzel, Weißwurst con mostaza dulce y pollo a la brasa. Pon música bávara de fondo y brinda mirando a los ojos con un Prost.

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