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La ética de la crítica de cervezas

Con frecuencia se dice que cualquier persona con un bolígrafo, una libreta y algunas botellas de cerveza puede convertirse en crítico, pero hay dos fuerzas principales que dan forma a nuestra visión de esta responsabilidad, la defensa del consumidor y el conflicto de interés.

En resumen, el papel del crítico es emitir juicios que sean confiables, basados en la experiencia y una sensibilidad entrenada. En términos prácticos, esto significa que cada uno de quienes escriben para esta guía debería cultivar al menos los siguientes atributos:

Independencia

Es imprescindible pagar la propia cuenta. Compramos todas las cervezas que reseñamos y aunque no vemos problema en recibir muestras gratuitas no solicitadas, esto no se sobrepone nunca a lo primero.

Irrefutablemente, el público objetivo es el consumidor del cerveza, no quienes la producen o la comercian. Si bien es importante mantener una relación profesional con el mercado, la opinión independiente que requiere la crítica de cervezas dirigida al consumidor, como es lógico, puede dar como resultado una relación compleja con quienes la producen o comercian.

No puede ser de otra manera. Para poder lograr esta independencia de manera efectiva, es imperativo mantenerse alejado de los intereses del mercado. Si bien esto puede malinterpretarse como una actitud distante, dicha independencia garantiza comentarios contundentes, francos y sin influencias.

Coraje

Los juicios deben hacerse únicamente sobre la base del producto en la botella, no de la reputación de la marca, el precio, la rareza o los gustos personales. Un crítico que es completamente sincero en sus opiniones puede ser considerado peligroso, pero un punto de vista independiente, sin censura, es de suma importancia para el consumidor.

Un juicio de la calidad de una cerveza debe basarse en lo que está en la botella. Esta es la crítica de cerveza en su estado más puro y significativo. En una degustación, una botella de US$10 debería tener tantas posibilidades como una botella de US$100. Se debe identificar a los mejores, elogiarlos, destacarlos y compartir sus nombres con el consumidor.

Las cervezas menos aptas deberían ser criticadas abiertamente y llamadas a rendir cuentas por sus mediocridades. Los comentarios sinceros y a veces hasta irreverentes probablemente no ganen muchos amigos en el mercado, pero los consumidores tienen derecho a tal información.

Cuando un crítico basa su juicio en lo que piensan los demás, la reputación de la marca, el precio o el potencial percibido, la crítica no es más que una farsa.

Experiencia

Es esencial probar mucho para identificar los puntos de referencia y comprender los estándares en todo el mundo. Este es el aspecto que más tiempo consume y sin duda el más costoso, pero también el más satisfactorio, aunque rara vez se practique.

También es esencial establecer puntos de referencia para las mejores. Hay tanta diversidad y multitud de estilos que esto puede parecer imposible. Pero probar tantas cervezas como sea posible, tradicionales o experimentales, ayudará a memorizar las características que formarán la base para hacer juicios comparativos en el futuro.

Opinión propia

Si bien no creemos que por si misma, la nota de cata de un sólo crítico sea preponderante para el éxito de un producto, las notas emitidas por el consenso de un jurado siempre serán las más insípidas y a menudo, las más engañosas, si por alguna extraña circunstancia los consumidores logran acceder a ellas.

Los juicios de comité basados en directrices estrictas tienden a reflejar las preferencias personales de un grupo. ¿Cómo toman en consideración la posibilidad de que cada individuo haya llegado a su decisión utilizando criterios totalmente diferentes? ¿Acaso un juez sobrecalificó una cerveza por una característica específica mientras que otro la criticó negativamente por la misma razón, siempre bajo el marco de una misma guía de referencia? Es imposible saberlo. Esto nunca está en duda cuando es un individuo el que comparte una crítica de degustación.

Los comités rara vez reconocen cervezas de gran individualidad. Una mirada a los resultados de las competencias de degustación revela tristemente que las mediocridades bien hechas obtienen los principales premios y de este modo, lo promedio se eleva como grado de virtud.

Los catadores individuales no pueden esconderse detrás de la voz colectiva de un comité, es por esto que se aferran a un mayor grado de responsabilidad.

La opinión de un catador individual razonablemente informado y comprensivo, a pesar de sus prejuicios y preferencias, siempre será una mucho mejor guía para la calidad final del producto que el consenso de un comité.

Al menos el lector sabe que sus opiniones son públicas y donde encontrarlas, mientras que con un comité, uno nunca está seguro. Cada artículo y nota de cata se atribuye específicamente al autor responsable.

Placer y valor

Demasiados escritos de cerveza se centran en la historia de la cerveza o el lugar de origen, pero el objetivo debe siempre ser enfatizar el valor y la diversidad de los tipos y estilos de cerveza.

La cerveza es en última instancia una bebida de placer y la crítica inteligente debería ser una mezcla de escuelas de pensamiento tanto hedonista como analítica, sin exclusión de ninguna de ellas.

Enfoque cualtitativo

Es un hecho ineludible que muchos de los productores/comercializadores de renombre mundial han permitido intencionalmente que sus niveles de producción se eleven a tan extraordinarias alturas que la calidad y el carácter de muchos de sus productos está en peligro.

Los precios de la cerveza nunca han sido más altos, pero ¿el consumidor siempre está obteniendo un mejor producto? El crítico de cervezas tiene la responsabilidad de dar alta prioridad a temas amplios de calidad.

Sinceridad

Nadie discute el hecho incontestable de que la degustación es un esfuerzo subjetivo. La medida de un crítico de cerveza eficaz debe ser su oportuna y útil interpretación de una lista con buenos ejemplos de diferentes estilos en diversos rangos de precio.

Articular de manera comprensible por qué el crítico considera que una cerveza es apasionante u objetable es manifiestamente importante tanto para el lector como para el productor.

El crítico siempre debe tratar de educar y proporcionar directrices significativas, sin dejar de insistir en que no hay sustituto para el paladar del consumidor, ni una educación mejor que la propia cata del lector.

El crítico eventualmente tiene la ventaja de tener acceso a producciones limitadas y por eso debe intentar minimizar los sesgos. Sin embargo, el crítico siempre debe compartir con los lectores el razonamiento tanto de las buenas críticas como de las malas.

Dado el hecho de que el consumidor final será el verdadero catador, el enfoque de “no existen las malas cervezas” al realizar una crítica no sirve a nadie más que a quienes comercian con ella.

La crítica constructiva y competente ha demostrado que puede beneficiar tanto a los productores como a los consumidores, ya que obliga a mejorar o mantener estándares de calidad en beneficio de todos los que disfrutan y aprecian una buena cerveza.